lunes, 3 de noviembre de 2014

San Felix de Valois ¿fundador, cofundador o colaborador?

San Félix de Valois.
Desde Valencia-España: he visto un cuadro de Félix de Valois y en la didascalia dice "fundador de la Orden de la Santísima Trinidad". Yo pensé que solo era san Juan de Mata y Félix era cofundador.

1. Intento de biografía de san Félix de Valois

Antes de san Juan de Mata, una vida misteriosa. Antes del encuentro con san Juan de Mata, en Cerfroid, nada se sabe con certeza de la vida de san Felix de Valois, solo crónicas tardías (siglos XVII y XVIII) basadas muchas veces en una devoción filial, narran con tintes hagiográficos algunas leyendas relativas a su vida y obra. Algunas de estas narraciones lo quieren descendiente de la dinastía real de los Valois, deja todo y se hace discípulo de san Bernardo de Claraval, con el nombre de Hugo en la Orden Cisterciense, no sintiéndose completamente a gusto busca una vida más austera y termina como ermitaño en el bosque de Cerfroid, a donde llegarían muchos seguidores del santo a formar una "comunidad" de eremitas.

El encuentro con san Juan de Mata. Una vez que san Juan de Mata, hubo la experiencia divina en su primera misa en París, dejó la cátedra de la universidad y se retiró a un desierto llamado Cerfroid (diócesis de Meaux), donde se encontró con un grupo de ermitaños, encabezados por Felix. A ellos les comunicó el deseo de fundar una obra dedicada a la redención de cristianos cautivos a causa de su fe. Ellos fueron los primeros trinitarios y seguramente Felix, aconsejaría a Juan el estilo de vida de carácter "semicontemplantivo" de los primeros trinitarios. En la Secuencia del siglo XIII, sobre el origen de la Orden de la Santa Trinidad y de los cautivos, se dice que dos de estos ermitaños (la tradición quiere en ellos a Juan y Felix) van a Roma con la intención de adquirir del papa la aprobación de la Orden.

San Félix de Valois. Monasterio
de las Trinitarias de Lope de Vega.
Madrid - España.
Luego encontramos a Felix como Ministro de la casa de Marsella entre 1203-1210 ca. Siendo la casa más importante de la Orden no es de extrañar que mientras Juan se dedicaba a las nuevas fundaciones, dejase a cargo a su principal colaborador.

La tradición coloca su muerte para el 1212 estando presente como Ministro en la casa de la Trinidad de Cerfroid. Allí fue sepultado. Su culto, junto al de san Juan de Mata, fue reconocido el 21 de octubre de 1666, según la forma que se conoce como canonización equivalente.

2. Un recorrido histórico

El vacío que dejan los pocos documentos que nos ofrece la Orden en sus primeros tres siglos de historia hacen un poco difícil la reflexión sobre los orígenes de la misma. Analicemos un poco los más importantes para intentar dar una respuesta:

Lo que dicen los documentos más antiguos 
La bula Cum a Nobis del papa Inocencio III (16 de mayo de 1198), dirigida a a los amados hijos Juan y a los demás hermanos de la casa de la Santa Trinidad de Cerfroid. Esto es importante porque el papa ve en ellos Juan y los hermanos de Cerfroid un conjunto, no solo una persona, además añade accediendo de buen grado a vuestras súplicas, acogemos vuestras personas con todos los bienes tanto eclesiásticos como seculares, bajo la protección del bienaventurado Pedro y la nuestra.

En la bula de aprobación Operante divine dispositionis del mismo papa (17 diciembre 1198) dirigida a los amados hijos, Juan, Ministro y a los hermanos de la Santa Trinidad, dice luego en singular que había sido Juan quien hace algún tiempo viniste a nuestra presencia y pusiste interés en manifestarnos humildemente tu proyecto, lo que parece dejar claro que la obra de fundación es solo idea única de Juan de Mata, tal como aparece en el epitafio marmóreo de la tumba de éste (1213). Sin embargo en la carta dirigida al rey de Marruecos (Inter Opera Misericordie, del 8 de marzo de 1199), dice que unos hombres, entre los que se encuentran los redentores portadores de la carta divinamente inspirados, han fundado hace poco una Regla y una Orden.

Un canónigo de la Iglesia de San Martín de Tours en 1225 coloca en manos de Inocencio III la institución de la Orden, mientras que en la crónica de Alberico, monje cisterciense hacia 1244, escribe que en el primer año del pontificado de Inocencio III surgió la Orden Trinitaria por obra del maestro Juan de Francia, cooperando el papa con él.

El primer relato trinitario sobre la fundación de la Orden (1250 ca) dice que entre el obispo de París, el abad de San Víctor y san Juan de Mata, escribieron la Regla, y solo hace mención de cuatro ermitaños que el fundador se encontró cuando se dirigía hacia Roma, a pedir la aprobación de la Regla, dichos ermitaños se alegraron de tal noticia y le prometieron que si llevaba a buen término el asunto de la Orden, pondrían a disposición de Dios y de la Orden sus personas y sus bienes. Pero la Secuencia o relato en verso sobre el origen de la Orden (ca del 1250 también) habla de dos ermitaños que se dirigen a Roma a pedir una regla según la cual a vivir. El documento no nos ofrece los nombres de dichos ermitaños.

San Juan de Mata y san Félix
como fundadores. 
Dos santos fundadores a partir de finales del siglo XV
Robert Gaguin, Ministro General de la Orden (1473-1501), escribió hacia el siglo XV un documento en el que resalta que bajo Inocencio III, pontífice romano, surgió la Orden de los Hermanos de la Santa Trinidad, fundada por san Juan de Mata y Félix el anacoreta. A parte de ser el primero que da los nombres con los que conocemos a los dos santos, en el intento de hacer una historia de la Orden, influenciará a algunos religiosos de la misma el deseo de saber más sobre su historia.

Para san Juan Bautista de la Concepción no hay dudas de que la Orden y su Reforma son obra de Dios: Esta es Religión de la Santísima Trinidad y por Padre y Fundador tenemos al mismo Dios, sin embargo reconoce en los Santos Patriarcas san Juan y san Félix,[los] primeros fundadores. De ahí que para los trinitarios descalzos, a lo largo de su historia, han reconocido siempre a Juan de Mata y Félix de Valois como sus fundadores originales, aunque vieran en el Reformador el fundador de la descalcez.

A partir de finales del siglo XV la historiografía trinitaria no ha restado valor a Félix de Valois como fundador, junto con san Juan de Mata, de la Orden de la Santísima Trinidad y de los cautivos, de hecho el boom del arte de la Orden entre los siglos XVII y XIX así lo quiere, en las didascalías (letras pequeñas debajo de las pinturas que dan una explicación de lo representado) casi siempre se le da el título de fundador. Es posible que esto se deba a los intentos de los trinitarios, tanto calzados como descalzos, de demostrar el culto inmemorial que tenían los dos santos fundadores de la Orden. Las dos figuras de Juan y Félix en la literatura y el arte de esos siglos no las entiende separadas, una es complemento de la otra.

3.  Félix de Valois: ¿Fundador, cofundador o colaborador?

Un solo fundador de la Orden Trinitaria: Juan de Mata
Como hemos visto, durante los últimos cuatro siglos, se ha llamado también a Félix "fundador" de la Orden la Santísima Trinidad y de los Cautivos. Sin embargo en los orígenes de la Orden la tendencia es llamar institutor (o fundador) solo al hermano Juan y así lo determinó el Capítulo general de 1969. El número 1 de las actuales constituciones (1983) se dice que La Orden de la Santísima Trinidad es una familia religiosa fundada por San Juan de Mata con Regla propia.

San Félix con la primera
comunidad.
Varios colaboradores o cofundadores, entre ellos destaca Félix de Valois
No queda clara la diferencia entre cofundador y colaborador. La historiografía trinitaria actual se enfrenta con dos posiciones claramente definidas: la de aquellos que dicen que dar a Félix el título de cofundador, sería colocarlo al mismo nivel de Juan de Mata y que como mucho se le puede dar el papel de colaborador, en esta posición encontramos a fr. Germán Llona O.SS.T. y fr. Juan Pujana O.SS.T.

Bernardo Fratini e Ignacio Vizcargüénaga O.SS.T, representan la postura de aquellos que dicen que el título de cofundador no disminuye en nada el papel principal que juega Juan de Mata como aquel que tuvo la inspiración divida e ideó la forma de llevarla a cabo, para ello, había necesitado la ayuda de otros, un grupo que puso a disposición del nuevo proyecto, sus bienes y sus vidas, los cuatro ermitaños quizás, entre los que se encontraba Félix, e incluso los estudiantes y colegas de la universidad.

Viscargüenaga dice que Es evidente que el rol de Juan de Mata es único, sólo él ha tenido la inspiración original. En ese sentido, fundador es sólo él y no debe ser equiparado a ningún otro. Pero también la función de sus colegas y discípulos en la primera comunidad trinitaria es en cierto modo constituyente y única, pues sólo por medio de ellos la inspiración del fundador, el ideal de Juan de Mata, que es esencialmente comunitario, ha podido cobrar concreción y forma histórica. Señala además que entre estos especiales colaboradores o cofundadores en la forma explicada Félix, uno de los cuatro ermitaños del relato anónimo, tiene una intervención privilegiada al lado de Juan y de hecho así es como lo ha resaltado la tradición de la Orden. El actual calendario litúrgico de la Orden da a Félix de Valois el doble título de Cofundador y colaborador principal de san Juan de Mata en la fundación de la Orden.

BIBLIOGRAFÍA
AURRECOECHEA, Luis y MOLDÓN, Antonio, Fuentes históricas de la Orden Trinitaria (s. XII - XV), Córdoba 2003.
DIEGO DE LA MADRE DE DIOS, Crónica de los Descalzos de la SS. Trinidad, Madrid 1652.
FRATINI, Bernardo, San Felice de Valois nella tradizione dell'Ordine Trinitario, Roma 1998.
PUJANA, Juan, Juan de Mata y Félix de Valois, fundadores, según el Santo Reformador, en: Trinitarium 7 (1998), pp. 69 - 99.
PUJANA, Juan, La Orden de la Santísima Trinidad, Salamanca 1993.
VIZCARGÜENAGA, ARRIORTÚA, Ignacio, Carisma y misión de la Orden Trinitaria, Salamanca 2011.

martes, 7 de mayo de 2013

El traslado de las reliquias de san Juan de Mata

Muerte de san Juan de Mata. Láminas del
siglo XVII. Obra del pintor flamenco
Theodor Van Thulden.
Preguntan desde Bogotá - Colombia. ¿Por qué se dice traslación de las reliquias de san Juan de Mata cuando en realidad fue un robo?

Primero que nada es necesario hacer una aclaración antes de dar una respuesta, porque las cosas no son como muchas veces se piensan y es triste que se popularicen falsedades, o verdades a medias, por falta de compresión de los hechos históricos. Precisamente por este desconocimiento algunos dicen que deberíamos cambiar el nombre de Traslación de las reliquias de san Juan de Mata por el de "robo de las reliquias".

Para entender dicha memoria en el calendario litúrgico de los trinitarios es necesario conocer un poco de la historia del convento que por más de cuatrocientos años cobijó los restos mortales de su fundador.

Una pequeña capilla en el cuarto
donde según la tradición murió
san Juan de Mata. Santo Tomás
in Formis - Roma.
Muerte y sepultura de san Juan de Mata
Luego de haber entregado su vida a la fundación y consolidación de la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, en 1209 san Juan de Mata llega al convento de Santo Tomás in Formis en Roma, donde luego de cuatro años de servicio, muere el 17 de diciembre de 1213.

No se sabe como habrá sido el funeral, algunos lo pueden imaginar glorioso, sin embargo el anonimato que caracterizó su existencia para resaltar solo la gloria de la Trinidad, seguramente marcaría también el evento de su muerte. Sus discípulos depositaron su cuerpo en la iglesia del convento, en un sarcófago de mármol blanco en el que grabaron la siguiente inscripción:

En el año de la encarnación del Señor, 1197, en el pontificado del señor papa Inocencio III, en el primer año, el 17 de Diciembre, por señal de Dios fue instituida la Orden de la Santa Trinidad y de los Cautivos por el hermano Juan, bajo propia Regla, concedida a él por la Sede Apostólica. Fue sepultado el mismo hermano Juan en este lugar, el año del Señor 1213, el mes de diciembre, el día 21.

Pérdida y reclamo de Santo Tomás in Formis
En 1378 ocurrió un evento que destruyó la unidad de la Iglesia Occidental, conocido como el cisma de Occidente, en el cual ─ por razones que no cito porque nos desviarían del tema ─ la cristiandad se dividió en dos obediencias: una parte al papa italiano, Urbano VI; y la otra, al antipapa francés, Clemente VII. Los trinitarios franceses, a la cabeza del ministro general, siguieron al antipapa Clemente VII, razón por la cual Urbano VI confiscó el convento de Santo Tomás in Formis, pasando en 1379 a ser propiedad del capítulo de San Pedro del Vaticano. Aunque en 1417 llegó la paz a la Iglesia con la elección de un solo pontífice bajo Martín V, no se devolvió el convento a los trinitarios.

Foto actual de lo que alguna vez fue el convento de Santo Tomás
in Formis. Solo la parte donde se encuentra la iglesia es administrada
por los trinitarios, aunque sigue perteneciendo al Capitulo de San
Pedro del Vaticano. 
El edificio a finales del siglo XIV, por falta de mantenimiento, se deterioró a tal punto que causaba dolor a los ojos de los trinitarios que visitaban Roma; para tratar de recuperarlo el ministro general fray Bernardo, se dirigió al papa Pio V, logrando buenos resultados, ya que el pontífice ─ por medio de la bula Cum sicut accepimus del 18 de octubre de 1571 ─ exigió al capítulo de San Pedro, bajo pena de excomunión, la devolución del convento a sus antiguos dueños. Sin embargo a los pocos meses el papa murió, y dicho capítulo anuló las disposiciones emanadas a favor de los trinitarios. En esa condición de abandono se mantuvo el lugar del sepulcro de san Juan de Mata, por lo que era lícito pensar para algunos religiosos en la posibilidad de robar sus reliquias y procurarles un lugar de mayor dignidad; incluso san Juan Bautista de la Concepción en 1598 escribe lo siguiente: sienten sus religiosos tan gran amor hacia el Fundador que, si pudieran ir millares de leguas por buscar sus santas reliquias fueran.

El robo de las reliquias
El deseo de los religiosos de llevarse las reliquias de san Juan de Mata se hizo más fuerte a partir de 1630, cuando se comenzó a trabajar por el reconocimiento del culto inmemorial del Fundador. En ese entonces, existían tres conventos de los trinitarios en Roma, Santa Francisca Romana de los Calzados, San Carlino alle Quattro Fontane de los Descalzos y San Dionisio de los Reformados Franceses. Recuperar el convento de Santo Tomás in Formis era ya una cosa secundaria, el verdadero interés se centraba en hacerse a las venerables reliquias.

Omoplato de san Juan de Mata
que se venera en la iglesia de San
Crisógono de los trinitarios en Roma.
Los hermanos legos, trinitarios calzados, fray Gonzalo de Medina y fray José Vidal,  del convento de Santa Francisca Romana, la noche del 18 de marzo de 1655 fueron a Santo Tomás in Formis, saltaron el muro del jardín, rompieron una ventana de la iglesia y entraron en ella, dirigiéndose al sarcófago donde se encontraban los restos de san Juan de Mata. Tomaron las reliquias y dejaron en su lugar una nota que reza los siguiente: Movidos por el celo de su religión y como reposaron los huesos en una iglesia que no era la suya y no tenían conveniente veneración y estaba medio derruida y sola en medio de la ciudad, determinaron robarlos. Los restos fueron conservados en una caja de brocado de oro y sellada y escondidos primeramente en el convento de los calzados y después en el hospital de Santiago de los Españoles de Roma, antes de su definitiva partida a España, en manos del p. fray Arias Portocarrero osst.

Al llegar a Madrid, las reliquias fueron entregadas al Nuncio apostólico de España, Camilo de Maximis, el 24 de noviembre de 1655, quien certificó la autenticidad de las mismas y las depositó en la capilla de la nunciatura.

Reconocimiento y traslado de las reliquias
En 1686 el cardenal Macello Durazzo manifestó que era necesario que las reliquias estuvieran en un lugar donde se les pudiera rendir culto público. Los trinitarios descalzos, ante esta oportunidad, las reclamaron y las consiguieron para si, depositándolas en la capilla conventual, pero no las expusieron al culto público, porque rondaba entre los frailes la duda de la originalidad de las mismas, lo cual era lógico, por la manera en como se llevó a cabo el robo y el viaje, pasando por diversas manos y diferentes lugares. Ante la duda se hizo necesario un nuevo reconocimiento de las reliquias y gracias al valioso trabajo del Ministro general de los descalzos, p. fray Miguel de San José, se logró el reconocimiento del papa Inocencio XIII el día 16 de septiembre de 1721.

Por autorización apostólica las reliquias fueron repartidas entre las dos familias trinitarias, calzados y descalzos, y otras partes importantes fueron destinadas a la basílica de San Pedro en el Vaticano, a la iglesia de Santo Tomás in Formis, al convento de los calzados en Tolouse y a la provincia trinitaria de Portugal.

Urna de plata con las reliquias de san Juan de Mata en la iglesia
santuario de Salamanca - España.
Al año siguiente (1722), los trinitarios descalzos mandaron fabricar una urna de plata, decorada con pedrería y adornos florales, para depositar la parte correspondiente de las reliquias. En mayo del mismo año las llevaron en procesión a la iglesia conventual de la Santísima Trinidad (hoy Jesús de Medinaceli). Los calzados por su parte, el cuarto domingo de Pascua del mismo año, depositaron su parte en una urna dorada y la trasladaron hacia la casa de la Trinidad de Atocha, en una procesión solemne por las calles de Madrid, en la que participaron incluso grandes personalidades de la ciudad. A este acontecimiento se debe la memoria que aún hoy los trinitarios celebran en su calendario litúrgico.

De las monjas trinitarias de Lope de Vega a Salamanca
A finales del siglo XIX, con la extinción de los trinitarios calzados, la urna dorada pasó a las monjas trinitarias de Lope de Vega en Madrid y en 1835, por causa de la exclaustración de los religiosos, se trasladó la urna de plata de los descalzos al mismo monasterio.

Parroquia San Juan de Mata, donde
actualmente descansan las reliquias
del santo fundador de los trinitarios.
Al proclamarse la República (1931-1936), para velar por la seguridad de las sagrados restos, las monjas los trasladaron a la casa de los señores Navarro Reverter, de donde fueron robados durante la guerra civil (1936-1939) y sin saber como, vinieron a parar el sótano de la catedral de San Isidro en Madrid. Terminada la guerra, las trinitarias reclamaron las reliquias y las regresaron a su monasterio, en donde permanecieron hasta su último traslado el 8 de octubre de 1966 al convento de los trinitarios de Salamanca.

En la actualidad las reliquias principales se conservan en la urna de plata ya mencionada, en la parroquia San Juan de Mata de Salamanca. Las monjas trinitarias de Lope de Vega, obtuvieron para ellas una parte que depositaron en una urna dorada y los trinitarios del convento de San Crisógono en Roma conservan un omóplato, expuesto a la veneración pública.

A modo de respuesta
El hecho de que los restos de san Juan de Mata fueron robados de Santo Tomás in Formis, por los trinitarios calzados españoles, es una realidad histórica indudable. La fecha del hurto, como ya se ha dicho arriba,  fue el 18 de marzo de 1655. Aquí comienza la historia de diversos traslados de las reliquias de un lugar a otro. Sin embargo, no es este el acontecimiento que se celebra en el calendario litúrgico trinitario.

La celebración litúrgica del 7 de mayo conocida como el Traslado de las reliquias de san Juan de Mata, conmemora la procesión solemne de las mismas que se realizó en mayo de 1722, tanto por los trinitarios descalzos como calzados, hacia sus respectivas iglesias conventuales, luego del reconocimiento de la autenticidad de los venerables restos y la devolución de los mismos a los hijos de san Juan de Mata.

BIBLIOGRAFIA
CALLISTO DELLA PROVIDENZA, Vita de san Giovanni di Matha, Roma, 1894.
LLONA, Germán, Fundador y redentor. Juan de Mata, Salamanca, 1994.
ROMANO DI SANTA TERESA, Angelo, S. Giovanni di Matha. Fondatore dell'Ordine della SS. Trinità, Vicenza, 1961.

lunes, 28 de enero de 2013

Santa Inés "Segundo", día de la inspiración de la Orden Trinitaria

Bulto de santa Inés a la entrada
de la biblioteca del convento de
los trinitarios de Echegaray,
Madrid-España.
Santa Inés "Segundo"
De Inés mucho se ha dicho, escrito, representado e imaginado, pero lo único que podemos decir con certeza es que en el siglo IV ya tenía culto propio. Murió mártir, al parecer hacia la segunda mitad del siglo III, o más probablemente a principios del IV en Roma. El papa Dámaso honró su sepulcro con un poema, y muchos padres de la Iglesia a partir de san Ambrosio le dedicaron alabanzas.

A finales del siglo XII, la fiesta de santa Inés señalada para el 21 de enero, se encontraba entre las más importantes de la Iglesia, de ahí que en muchas partes de Europa se le celebraba con Octava, es decir, que ochos días después (el 28 de enero), se repetía el oficio litúrgico de la fiesta, por esta razón se le conocía con el nombre de santa Inés "Segundo".

Primera Misa de san Juan de Mata
Muchos contemporáneos a los primeros años de la Orden de la Santa Trinidad tenían claro que la misma había sido fundada por inspiración divina, pero, el primer relato trinitario sobre el origen de la Orden, data de 1250. Según éste, el día de su primera Eucaristía, san Juan de Mata: 
La primera misa de san
Juan de Mata, según la
tradición de la Orden, tuvo
lugar el día de la octava
de santa Inés. Foto:
San Crisógono (Roma)
Al levantar los ojos vio la majestad de Dios y a Dios que asía de sus manos a dos hombres con cadenas en los tobillos, de los que uno parecía de color y deforme y el otro pálido y macilento. Como se demoraba demasiado en la consagración, los circunstantes, es decir el obispo (de París), el abad (de San Víctor), su maestro Prevostino y los demás estaban maravillados de los que podría ser aquello. El mismo obispo, el abad y el maestro Prevostino, dirigiendo sus ojos a lo alto, vieron lo mismo y glorificaban al Señor, y luego lo espabilaron y, volviendo en sí, continuó la misa. Concluida la misa, le preguntaron que había visto. Confesó lo que vio, y alabó al Señor. Y ellos confesaron asimismo lo que habían visto. (Fuentes, doc. 76)
Según el Necrologio de Chateaubriaund, fue el 28 de enero de 1193, octava de la fiesta de santa Inés, cuando san Juan de Mata celebró su primera misa y cuando recibió de modo extraordinario, la inspiración que le lleva a la fundación de una Orden religiosa, dedicada a la redención de cautivos.

Una visión de Inocencio III de la que poco se habla
Inocencio III, elegido papa el 8 de enero de 1198, al parecer, era tratado como un hombre místico y muy ligado a las visiones, por lo menos esa es la imagen que se ve en las crónicas de las diversas Órdenes religiosas por él aprobadas. Franciscanos y dominicos le dan una gran importancia al papel que jugó el papa en los orígenes de sus Órdenes. Los trinitarios no podían quedarse atrás, y ponen en Inocencio III (como lo ha querido la tradición) la visión de un ángel vestido con el hábito trinitario y dos cautivos asidos a sus manos. La secuencia o relato en verso anónimo sobre el origen de la Orden, contemporáneo al documento citado (aproximadamente del 1250), coloca la fecha de dicha aparición, también el día de santa Inés Segundo de 1198:

      
Misa de Inocencio III, que erróneamente se atribuye a
san Juan de Mata. La tiara que sostiene en sus manos
el sacerdote arrodillado (en la parte izquierda de la imagen)
deja claro, que quien celebra se trata de un papa.
Foto: Lienzo, recientemente restaurado, de la
Iglesia de Triora-Italia.
El justo Dios se compadece
aquel día en que se celebra
la fiesta de santa Inés.
El papa entra en el templo,
donde desea vivamente celebrar
movido por la bondad de éstos. (Juan y Felix)

En la misa invoca
al Espíritu para que les conceda
el hábito y la Regla.
Ve un ángel vestido de blanco
y encima puesto el signo
de la cruz es esta forma.
El ángel tiene en sus manos
a dos hombres, cristiano el uno
y sarraceno el otro.
Quieren significar que el pagano
y esta Orden Trinitaria
realizarán canjes.

Cuando el Papa terminó la misa,
mandó llamar a los dos ermitaños
para comunicarles la visión.
(Fuentes, doc. 77.)

Por mucho tiempo, la visión del ángel, que tuvo Inocencio III, opacó la visión que tuviera san Juan de Mata, relegándola a un segundo plano, incluso llegaron a mezclarse ambas experiencias, de tal modo que en la iconografía de dicha visión, encontramos pinturas que representan a Inocencio III y las tenemos como si fueran de san Juan Mata o viceversa. Con el tiempo, la majestad de Dios, de la experiencia de san Juan de Mata, pasó a ser representada por el ángel y no por el Pantocrátor.

El Mosaico del convento Santo Tomás in Formis en Roma,
comisionado por el mismo san Juan de Mata hacia
1210, simboliza la visión que tuvo en su primera eucaristía.

¿Ángel o Pantocrátor?
Antes de decir algo al respecto, cito las palabras del padre fr. Calixto de la Providencia, en su libro sobre la vida de san Juan de Mata:
Un ángel en el pasado se le había aparecido a Moisés, pero los intérpretes de la Sagrada Escritura enseñan que, bajo la figura de un ángel, Dios mismo se la había presentado a los profetas, porque decía: Yo soy el Señor. Lo mismo sin duda a san Juan de Mata. El medallón de Santo Tomás in Formis... no tiene un ángel, sino el Salvador en medio de dos esclavos. (Pie de página 1, p. 103)
     
Santa Inés, ataviada con el hábito
de la Orden Trinitaria. Foto:
Lienzo del Monasterio de las
trinitarias de Lope de Vega.
Madrid (España).
Hoy, todos los escritores de la Orden están de acuerdo en que el Fundador de la Orden trinitaria dejó grabado fielmente el contenido de su visión en el Mosaico de Santo Tomás in Formis en Roma. En él, aparece Cristo Redentor sujetando con sus manos a dos hombres que llevan cadenas en sus tobillos, con esta inscripción: Signo de la Orden de la Santa Trinidad y de los Cautivos. El cual se halla en el sello de san Juan de Mata, como Ministro General y en el de sus sucesores.

Santa Inés, protectora de la Orden desde sus orígenes
Según una antiquísima costumbre, los cristianos tomaban como su protector al santo que, según el calendario litúrgico, correspondía al día de su nacimiento. Lo mismo hacían las obras, empresas o institutos, con el santo correspondiente al día de su fundación o al de algún evento importante de su historia.

En recuerdo de los dos acontecimientos: la primera misa de san Juan de Mata el 28 de enero de 1193 y la misa de Inocencio III, el 28 de enero de 1198, que tenían como pretensión demostrar el origen divino de la Orden, los trinitarios proclamaron a santa Inés como Patrona principal de la Orden, celebrando su fiesta ese mismo día, hasta nuestros días.

BIBLIOGRAFÍA
ANGELO ROMANO DI SANTA TERESA, S.Giovanni di Matha, Fondatore..., Vicenza [1948].
CABROL, Fernand, Octava, en: Enciclopedia Católica.
CALISTO DELLA PROVIDENZA, Vita de San Giovanni de Matha..., Roma 1894.
HERNÁNDEZ, José, Espigando el Patrimonio Trinitario, Roma 2000, p. 13.
LLONA, Germán, Fundador y Redentor..., Salamanca 1994.
PROPIO DE LA ORDEN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD.
RABRÉ, Ramón, Santa Inés; historia y leyenda, en: Tus Preguntas sobre los Santos.
VIZCARGÜENAGA, Ignacio, Carisma y misión de la Orden Trinitaria, Salamanca [2011].
ZABALETA, Primitivo, La primera Misa, en: San Juan de Mata, Salamanca [1978], p. 132-135.